MI CARNE Y MI CORAZÓN DESFALLECEN...



Sal 73:1
Salmo de Asaf.

Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
Sal 73:2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
Sal 73:3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
Sal 73:4 Porque no tienen congojas por su muerte,
Pues su vigor está entero.
Sal 73:5 No pasan trabajos como los otros mortales,
Ni son azotados como los demás hombres.
Sal 73:6 Por tanto, la soberbia los corona;
Se cubren de vestido de violencia.
Sal 73:7 Los ojos se les saltan de gordura;
Logran con creces los antojos del corazón.
Sal 73:8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;
Hablan con altanería.
Sal 73:9 Ponen su boca contra el cielo,
Y su lengua pasea la tierra.
Sal 73:10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,
Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
Sal 73:11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?
¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
Sal 73:12 He aquí estos impíos,
Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Sal 73:13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia;
Sal 73:14 Pues he sido azotado todo el día,
Y castigado todas las mañanas.
Sal 73:15 Si dijera yo: Hablaré como ellos,
He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.
Sal 73:16 Cuando pensé para saber esto,
Fue duro trabajo para mí,
Sal 73:17 Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.
Sal 73:18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos;
En asolamientos los harás caer.
Sal 73:19 ¡Cómo han sido asolados de repente!
Perecieron, se consumieron de terrores.
Sal 73:20 Como sueño del que despierta,
Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
Sal 73:21 Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas.
Sal 73:22 Tan torpe era yo, que no entendía;
Era como una bestia delante de ti.
Sal 73:23 Con todo, yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha.
Sal 73:24 Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria.
Sal 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Sal 73:26 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Sal 73:27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
Sal 73:28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.

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